“Invertir en UX no es un lujo, es una necesidad estratégica para el éxito a largo plazo.”
Álvaro Varona es Manager Corporativo de Experiencia de Usuario en SM, doctor en comunicación y profesor universitario. Lleva diseñando desde los comienzos de la web y ha visto la evolución de la profesión en primera persona. SM es una empresa con presencia en España y América del Sur. Su labor se desarrolla dentro del área de Producto Digital, que a su vez forma parte del departamento de Tecnología Educativa. Lidera un equipo especializado en UX/UI, encargado del diseño y la usabilidad de todos los productos digitales enfocados en plataformas de aprendizaje, como SM Educamos y SM Aprendizaje.
Uno de los principales desafíos de estos productos radica en la diferencia entre quienes prescriben su uso y quienes realmente los utilizan ya que habitualmente no suelen coincidir. Aunque los clientes directos son los colegios, los principales usuarios son los profesores así como los estudiantes y sus familias. Para responder a esta complejidad, la compañía desarrolla plataformas que ofrecen módulos y funcionalidades adaptables a la realidad de cada escuela, permitiendo una alta personalización y una gestión integrada a través del backoffice, lo que facilita que la presencia del producto se integre de manera natural en la identidad de cada colegio.
¿Cómo has visto evolucionar la madurez del diseño y la experiencia centrada en el usuario en SM?
En los últimos años, hemos impulsado un profundo cambio en la cultura digital de SM. La compañía pasó de concebir la tecnología desde una perspectiva puramente técnica —centrada en servidores y programación— a integrar el diseño y la experiencia de usuario como pilares estratégicos. Nuestro trabajo se mueve entre el negocio en soportes físicos y los productos digitales que pueden ser complementarios o sustitutivos, en este contexto, nuestro reto ha sido guiar esta transición y posicionar el UX como un valor diferencial.
Hoy participamos en todos los procesos, fomentando una cultura de prototipado, que ayuda a todas las áreas a concretar las ideas y nos permite diseñar en conjunto con una visión más global.
Desarrollamos productos que utilizan cientos de miles de usuarios cada día en diferentes países del mundo y en los que la seguridad o la escalabilidad son aspectos muy importantes que tienen que ir de la mano de que sean visualmente atractivos y usables. Construir productos que utilizan menores hace que la simplicidad o la privacidad de los datos sean aspectos que tenemos que tener muy en cuenta en el trabajo entre producto, diseño y tecnología.
Además, evaluamos regularmente los cambios con los usuarios, obteniendo una respuesta muy positiva. Cuando el negocio percibe ese impacto, el respaldo al UX se fortalece, facilitando la evolución constante de nuestros productos.
En tu experiencia, ¿cómo justificas la inversión en UX y diseño ante directivos y stakeholders que priorizan resultados financieros inmediatos?
La educación es un sector tradicional en el que la innovación suele quedar rezagada frente a sectores más populares y presentes en el día a día de las personas como el deporte o el cine. La sociedad exige avances en tecnología para el hogar o el automóvil, pero rara vez en cómo se educa. Sin embargo, en el entorno digital, la modernidad es clave: la interacción y la experiencia deben evolucionar para que el producto se perciba actualizado y relevante.
En nuestro caso, trabajamos en varios países y con las 17 comunidades españolas, cada una con su propio currículo, lo que nos obliga a desarrollar software con lógicas de negocio complejas y adaptables a múltiples contextos de enseñanza. Simplificar estas realidades es clave para el éxito.
«El reto no es solo digitalizar, sino hacerlo bien, con usabilidad y valor real para el usuario.»
Para justificar la inversión en UX y diseño, demostramos su impacto directo: mayor adopción, menos fricciones y una percepción de valor más alta. Un diseño bien ejecutado facilita la enseñanza y la gestión, convirtiéndose en un motor de eficiencia y competitividad más que en un gasto.
A lo largo de tu carrera , ¿cuáles han sido los mayores retos a los que te has enfrentado?
Uno de mis mayores retos ha sido la convivencia entre lo digital y los medios tradicionales. En mis 30 años de carrera he trabajado en industrias en las que convivía un negocio físico (periódicos, directorios de negocios o libros de texto) con el negocio digital. He vivido la llegada de Google, el SEO y los móviles, y he visto cómo la industria ha oscilado entre lo digital y la redefinición del negocio del papel. Es un equilibrio inestable que exige adaptación constante.
En el sector educativo el COVID aceleró la digitalización y evidenció la necesidad de mejorar las herramientas para la enseñanza a distancia. Esto nos llevó a replantear cómo facilitar la labor de los profesores y mejorar la experiencia de aprendizaje en un entorno remoto.
¿Qué perspectivas ves para el futuro de la experiencia del cliente y la innovación digital?
La inteligencia artificial nos obliga a estar atentos a cómo puede sustituir ciertas tareas, pero creo que la empatía es nuestro verdadero diferencial. A diferencia de lo que dice Elon Musk, no creo que sea una debilidad, sino nuestro mayor activo. Para quienes trabajamos con metodologías centradas en el usuario, la capacidad de ponernos en el lugar del otro será clave en el futuro.
El gobierno ya está regulando el uso de la IA en la creación de contenidos, incluyendo la educación. Un desafío importante será evitar que compañías sin experiencia en aprendizaje definan cómo se educa a los niños. A día de hoy, la IA no ha sustituido el proceso educativo, y no creo que lo haga, pero su integración debe ser cuidadosa para que sume valor sin deshumanizar la enseñanza.
También te puede interesar
-
Damn! I’m Diego Díez
#Damn Entrevistas
18 marzo 2025
La clave del éxito está en la digitalización total.
-
Damn! I’m Jael Feito
#Damn Entrevistas
19 marzo 2025
La complejidad tecnológica no debe trasladarse al usuario, sino simplificarla.
