“El buen diseño no es un coste, es tu mejor estrategia de negocio”.
Joaquín Márquez es una figura clave en el desarrollo del UX en España. En 1999, cuando esta disciplina aún carecía de una denominación establecida en el país, sólo existía un libro de referencia a nivel mundial: Designing Web Usability: The Practice of Simplicity, de Jakob Nielsen. Su trayectoria en el ámbito digital comenzó en 1991, mientras estudiaba Periodismo en su Chile natal.
En la biblioteca de su universidad, descubrió Internet a través de una red académica. Ese mismo año, consiguió realizar prácticas en El Mercurio, el periódico de mayor tirada nacional, donde le ofrecieron escribir una columna semanal sobre Internet, anticipándose a la necesidad de divulgar esta nueva tecnología. Hablamos de la época anterior a la web.
Paralelamente, presentó un proyecto para lanzar una revista de tecnología orientada a la industria y participó en la organización de más de una feria y conferencias relacionadas con tecnología y redes.
En 1998, solicitó una excedencia y se trasladó a España con una beca para cursar un máster en Tecnologías Digitales Interactivas en la Universidad Complutense de Madrid. Al finalizar, se incorporó como “Content Architect” en la consultora sueca IconMediaLab, una de las primeras especialistas en UX en la era pre-com.
Su primer proyecto consistió en rediseñar la arquitectura de la información y los contenidos de Argentaria, el precursor de BBVA. Desde entonces, ha trabajado en la consolidación del UX en España, impulsando la formación y la creación de comunidades, siendo profesor en los primeros programas de formación en UX y ponente en eventos como UX Spain y en programas especializados en IE , IESE y ESIC.
Tras cuatro años en IconMediaLab, se unió a The Cocktail cuando la empresa contaba con solo cuatro personas. Allí contribuyó a la evolución de la consultora hacia un modelo 360º con servicios de tecnología, marketing y diseño. Durante 15 años, lideró los departamentos de UX, desarrollo de negocio e innovación, actuando como puente entre la visión estratégica y el diseño de producto, y promoviendo metodologías de Service Design.
Finalmente, asumió el cargo de Chief Design Officer en Banco Santander, donde lideró la creación de la comunidad de diseño de la entidad, consolidando su enfoque en la integración del diseño en la estrategia corporativa.
A lo largo de tu carrera, ¿cuáles han sido tus mayores retos a lo que te has enfrentado al liderar proyectos de innovación y transformación digital en entornos complejos?
Para mí, el mayor reto al liderar proyectos de innovación y transformación digital ha sido cambiar la mentalidad de que lo digital es solo tecnología. Muchas empresas aún creen que transformarse digitalmente significa adoptar nuevas herramientas, cuando en realidad implica un cambio más profundo: tomar decisiones de forma conjunta entre negocio, tecnología y experiencia del cliente.
“La transformación digital empieza en la mente, no en la tecnología.”
El diseño no se trata solo de impacto visual, sino de comprender para quién se diseña, qué se quiere lograr y con qué recursos se cuenta. Un buen diseño y un buen servicio no dependen del efecto Wow, sino de aportar soluciones efectivas que generen valor real y sostenible. En la transformación digital, el desafío principal es lograr que quienes toman decisiones realmente se comprometan con el cambio. No se trata solo de migrar a la nube o eliminar el papel, sino de transformar la cultura organizacional: reducir burocracia, cambiar la forma de pensar y definir métricas de éxito.
Hay una cosa clara: la innovación no funciona si cada proyecto debe pasar por procesos interminables de aprobación porque cuando finalmente se implementa, la competencia ya ha avanzado. En definitiva, la tecnología debe ser una herramienta que acompañe este cambio, no el punto de partida. Solo cuando la mentalidad y la forma de operar evolucionan, tiene sentido integrar nuevas soluciones tecnológicas para potenciar esa transformación.
¿Cómo justificas la inversión en UX y diseño ante directivos enfocados en resultados inmediatos?
Justificar la inversión en UX y diseño en un contexto así, siempre ha sido un desafío. Para hacerlo, es clave demostrar que el diseño no se vende por el efecto wow, sino por su impacto en el negocio. Yo distingo dos tipos de Wow’s: el loud wow, que genera campañas llamativas y premios, pero con un impacto efímero; y el silent wow, que se traduce en mayor fidelización, recurrencia y ventas sostenibles. Es este último el que realmente importa.
Aplicar metodologías de diseño, con iteraciones y pruebas, es una inversión de tiempo que reduce riesgos y costes en el futuro. La alternativa no es entre hacer o no hacer research, sino entre validar con rapidez o tomar decisiones a ciegas. Incluso un research de guerrilla aporta más valor que la ausencia total de análisis.
En mi experiencia, explicar esto con datos y casos concretos ha sido clave para convencer a los stakeholders de que el diseño bien ejecutado no es un coste, sino una inversión estratégica.
¿Por qué la accesibilidad es una inversión clave y no solo un requisito normativo?
La accesibilidad no es solo una obligación legal, sino una inversión estratégica con un impacto económico significativo. No cumplir con la normativa europea puede derivar en multas, pero además, corregir errores de accesibilidad después del desarrollo puede multiplicar los costes hasta por 16.
“Invertir en accesibilidad hoy evita problemas y pérdidas mañana”.
Más allá de la normativa, la accesibilidad beneficia a todos. En algún momento de nuestra vida, todos experimentamos alguna discapacidad, ya sea permanente, temporal o contextual. Además, entre un 10% y 20% de la población tiene alguna discapacidad, y estudios en EE.UU. muestran que un producto accesible genera una fidelidad altísima tanto en este público como en su entorno cercano.
El cumplimiento no dependerá solo de los gobiernos, sino de asociaciones que ya cuentan con mecanismos para denunciar a quienes no cumplan con la legislación. Hacer accesible un producto desde el inicio no solo evita sanciones, sino que amplía la audiencia y fortalece la marca.
¿Qué esperas del Damn?
Espero que este evento sea un espacio de diálogo real, donde no solo se hable, sino que se co-creen ideas y se generen cambios concretos. No quiero que sea solo una charla inspiradora que termine en aplausos y olvido, sino que cada asistente pueda llevarse algo práctico para aplicar al día siguiente.
Para quienes están explorando su camino profesional, me gustaría que encuentren aquí las pistas necesarias para encender la chispa y empezar a investigar. Y, sobre todo, espero que salgamos con un baño de realidad: entendiendo por qué y para qué trabajamos, con una visión clara del mundo real. No se trata de medir el éxito por trabajar en Google o Apple, sino de comprender el impacto que cada uno puede generar desde donde está.
Descúbrelo en Damn! I'm Strategic Designer
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