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Hablemos de Sistemas de diseño… ¿Aliados, o stoppers?

3 junio, 2021

A no ser que hayas vivido dentro de una cueva sin WiFi durante la última década, estarás más que familiarizado con el gran protagonista del post que estás a punto de comenzar a leer: el sistema de diseño.

Si efectivamente has vivido en una cueva, te contamos muy rápido en qué consiste: Un sistema de diseño es una estructura que aglutina la librería de componentes, best practices y patrones que existen en un producto digital.

El sistema de diseño es la evolución  definitiva de los manuales de marca y guías de estilo: un recurso crucial a la hora de crear productos digitales consistentes, flexibles, y de fácil construcción por parte de desarrollo.

Si esta descripción no te parece suficiente, en las siguientes líneas queremos contarte por qué en Redbility concebimos los sistemas de diseño como un valiosísimo aliado a la hora de afrontar la estrategia de un producto. Y dado que invertiremos una buena cantidad de palabras destacando sus beneficios, creemos que es justo que empecemos teniendo en cuenta la opinión de sus detractores.

¿Qué dicen los ‘haters’ sobre los sistemas de diseño?
Basta con pasearse por los blogs de Medium de los principales críticos de estos sistemas para darse cuenta de cuál es la idea más repetida y trillada en su argumentario: «Los sistemas de diseño matan la creatividad y devalúan el valor del diseñador». O este otro: «Los sistemas de diseño están focalizados en la eficiencia, que no debería ser un objetivo propio de un equipo de diseño”. 

Según ellos, estos malvados sistemas pervierten la pureza de los procesos creativos, eliminando la “magia artesanal” inherente a los mismos.

Estos ‘puristas creativos’ defienden un proceso de diseño personalizado, libre de sistemas y a medida para cada solución. Esto puede sonar genial sobre el papel, pero la realidad es que es lento, inconsistente y difícil de mantener a medida que el producto se hace más grande. Ni que decir cuando los equipos de diseño que interactúan con un producto son enormes y/o formados por profesionales de distintas agencias que deben coordinarse.

Defender el valor de los sistemas de diseño hablando de escalabilidad, consistencia y facilidades que proporciona a todas las partes implicadas en el desarrollo del producto es sencillo: no solo genera coherencia visual en los productos que diseñamos, también facilita las históricamente complejas relaciones con el equipo de desarrollo. Es un puente que une ambos mundos y alivia fricciones. 

En Redbility tenemos claro que, lejos de devaluar su valor como dicen los críticos, los sistemas de diseño permiten que nuestros diseñadores asuman el rol de solucionador de problemas que deben jugar en la estrategia de producto.

La energía mental que nos ofrece contar con el sistema, permite a nuestros diseñadores aportar en liderazgo, estrategia e innovación, las piedras angulares de nuestro rol como diseñadores. Un rol en el que el cuidado de la capa visual del producto es solo una rama más, y ni de lejos la más crucial de todo el proceso.

Un breve inciso: si tú también piensas que un diseñador es mucho más que un pinta pantallas, te encantará la conferencia que nuestro Product and Service Design & Executive Director, Mario Sánchez impartió en el “Damn, I’m visual” que se celebraron en el Redbility Innovation Center en 2018. 

Huyendo de las excusas del diseñador: cómo evitamos que el sistema de diseño juegue en nuestra contra

En el epígrafe anterior hemos dejado claro que el espacio mental que un buen sistema de diseño proporciona a un diseñador es equiparable a veinticinco sesiones de hatha yoga.

Dicho esto, que levante la mano y nos envíe su CV el diseñador que, trabajando con sistemas, no haya pronunciado alguna de las siguientes frases nunca:

– “Es que esto no se puede hacer con el sistema” 

– “Es que ese componente no sirve para eso”

– “Es que el Golden Retriever del vecino se comió el componente que necesito para que esto funcione.”

Seamos sinceros: no hay ningún profesional que supere a los diseñadores a la hora de buscar excusas. Solo los desarrolladores (y los políticos) podrían discutirnos el título de campeón del mundo en ese campo.

Y es cierto que el sistema de diseño tiene el potencial de convertirse en una zona de confort de la que nos de pavor movernos. Una zona de confort que alimenta la creación de excusas como las que hemos citado más arriba, y que mal gestionada puede acabar dando la razón a esos críticos que dicen que “los sistemas crean malos diseñadores”.

¿Cómo impedir que esas excusas se impongan?

La metodología de conceptualización de productos de Redbility explora siempre distintos caminos para evitar que los sistemas ejerzan de ‘stopper’ creativo.

El primero de ellos siempre estará más ceñido al sistema y sus componentes: esta versión de la solución que planteemos para el producto ejercerá de ‘salvavidas’. Una alternativa segura que puede cobrar fuerza en casos donde los tiempos y el contexto del equipo de tecnología sean apretados.

En el resto de soluciones, arriesgaremos en busca de ese ‘Efecto WOW’ que haga que ese cliente tan exigente caiga rendido a nuestros pies. La idea es no sentirnos limitados por los componentes del sistema, sino pensar a lo grande, en una solución disruptiva pero al mismo tiempo ejecutable. Arriesgamos teniendo claro que el sistema de diseño es un apoyo, pero nunca una losa inamovible que nos deba condicionar a la hora de explorar la solución más adecuada.

La moraleja es que, por encima de todo, debemos huir de la tentación de quedarnos con la primera solución viable que aparezca.

Una pequeña reflexión para terminar
El sistema de diseño no es un ente inamovible e inflexible, está vivo. Se va nutriendo de las experiencias de las personas que trabajan con él y van identificando necesidades. Diseño, desarrollo, negocio… todo feedback le es bienvenido, y con el tiempo se itera, se pule, y tiene el potencial de crecer de manera indefinida para asegurar los objetivos de diseño y negocio.

El sistema es nuestro aliado, no nuestro limitador. Y así es como deberíamos relacionarnos con él, sin olvidar que es nuestra responsabilidad como diseñadores de producto aportar valor para conseguir la mejor experiencia de cliente posible.

Y tú, ¿qué opinas del sistema de diseño? ¿Es tu aliado o tu limitador?

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