91 658 87 70
Compartir

Diseñar en tiempos de inteligencia artificial

8 octubre, 2026

Ana Cristina Mendiola lidera el equipo de Research y Service Design en Telefónica. Desde ese rol, trabaja en la intersección entre investigación, diseño de servicios, producto e innovación, con una mirada especialmente atenta al impacto que las experiencias digitales tienen en la vida real de las personas. En esta conversación, reflexiona sobre los grandes desafíos actuales del diseño: la irrupción de la inteligencia artificial, la evolución del rol del diseñador, la accesibilidad entendida en sentido amplio y la responsabilidad de construir experiencias útiles, inclusivas y sostenibles.

La IA como punto de inflexión

La inteligencia artificial está transformando la forma en la que diseñamos, investigamos y tomamos decisiones. Permitirá analizar más información, cruzar datos con mayor rapidez y detectar patrones que antes requerían mucho más tiempo. Sin embargo, el gran reto no será acceder a más datos, sino saber interpretarlos. 

«Más información no significa necesariamente más comprensión.»

Ana Cristina Mendiola
Product Research & Service Design Lead in CDO

Por eso, el diseño tendrá que centrarse cada vez más en convertir esos datos en decisiones útiles, responsables y conectadas con necesidades reales.

El valor humano del diseño

En un contexto donde las herramientas podrán generar insights, prototipos o interfaces, el diferencial del diseño estará en el criterio humano. Las entrevistas, la observación y el contacto directo con usuarios siguen aportando matices que la IA no puede replicar del todo: silencios, dudas, gestos, contradicciones o emociones.

 

Las personas sintéticas pueden servir para entrenar o preparar investigaciones, pero no deberían sustituir el contacto con personas reales. El riesgo está en creer que una simulación representa toda la complejidad de la realidad.

El nuevo rol del diseñador

El diseño irá mucho más allá de pantallas y flujos estáticos. Con el avance del prototipado rápido y las interfaces fluidas, el diseñador tendrá que definir cómo deben comportarse los sistemas, qué reglas deben seguir y cómo deben adaptarse a cada contexto.

Esto refuerza una dimensión más estratégica del diseño: no se trata solo de producir interfaces, sino de dar sentido, intención y calidad a las experiencias.

Accesibilidad como calidad del servicio

Ana propone entender la accesibilidad de forma más amplia. No se trata solo de discapacidad ni de cumplir una normativa, sino de diseñar para distintas situaciones de uso. Una persona puede necesitar una experiencia más accesible por su edad, cansancio, estado emocional, falta de información, contexto de luz o capacidad de atención. Desde esta mirada, la accesibilidad no es un añadido final. Es una condición básica de una buena experiencia.

Sus compañeros de Movistar+ son un claro ejemplo de esfuerzo por ampliar la perspectiva y contemplar el servicio de forma integral. Se empezó invirtiendo en un buen catálogo de contenido 5S para que las personas con discapacidad pudieran disfrutar de películas y series. Posteriormente, se trabajó en la reducción de barreras de acceso a ese contenido, entre otras acciones, mediante la incorporación de lectores de pantalla funcionales. Actualmente, se aborda la accesibilidad by design en los nuevos paradigmas de navegación en los que están trabajando.

El aprendizaje es claro: no basta con resolver una parte de la experiencia. Para que un servicio sea realmente accesible, es necesario revisar todo el recorrido: acceso, navegación, uso, atención y soporte.

La responsabilidad del diseño

Diseñadores e investigadores tienen la responsabilidad de actuar como defensores de las personas usuarias. No de un usuario ideal o promedio, sino de una diversidad real de personas, necesidades y contextos.

Las experiencias deben ser:

  • Valiosas, porque resuelven necesidades reales.
  • Accesibles, porque pueden ser utilizadas por personas diversas.
  • Sostenibles, porque deben ser viables para el negocio y mantenerse en el tiempo.

En definitiva, el mensaje principal de Ana no es resistirse a la inteligencia artificial, sino aprender a incorporar con criterio.

El diseño no puede quedarse paralizado ante las nuevas herramientas, pero tampoco debe adoptarlas sin una mirada crítica. La diferencia estará en saber qué problema resolver, para quién, en qué contexto y con qué impacto.

En un futuro donde muchas personas podrán generar interfaces con ayuda de la tecnología, el verdadero valor del diseño estará en crear experiencias con intención, sensibilidad y responsabilidad. La IA cambiará muchas prácticas, pero no eliminará la necesidad de diseñar con mirada humana. Al contrario: la vuelve más importante.

También te puede interesar

  • Datos e intuición

    #RedbilityTalks Entrevistas

    7 septiembre 2026

    Los datos no ganan partidos por sí solos.

  • IA vs Organizaciones

    #RedbilityTalks Entrevistas

    23 junio 2026

    La inteligencia artificial solo aporta valor cuando las organizaciones entienden sus procesos y decisiones antes de adoptar tecnología.

Suscríbete a nuestra newsletter