Durante años, el diseño se asoció principalmente con la usabilidad y la experiencia final de un producto. Su papel consistía en hacer que las soluciones fueran claras, funcionales y fáciles de usar. Sin embargo, esa visión ha evolucionado. Hoy, el diseño ocupa un lugar cada vez más estratégico: ayuda a definir prioridades, orientar roadmaps y tomar mejores decisiones de negocio.
La trayectoria de Beatriz Horcajo, profesional especializada en investigación de usuarios y diseño en Telefónica, refleja este cambio. Su trabajo conecta investigación, diseño de servicios y decisiones de negocio con un enfoque centrado en generar impacto.
De la usabilidad a la estrategia
Hace 10 o 15 años, el diseño llegaba muchas veces al final del proceso, cuando las decisiones importantes ya estaban tomadas. Hoy participa antes: en la definición de problemas, en la identificación de oportunidades y en la priorización de iniciativas.
Este avance ha sido posible gracias a la capacidad del diseño para demostrar, con evidencias, su valor para negocio y producto. La investigación con usuarios, la síntesis de insights y el apoyo de la alta dirección han sido claves para consolidar su papel en las grandes organizaciones.
El stakeholder como usuario
Uno de los grandes aprendizajes es que el stakeholder debe entenderse como un usuario más. Líderes, inversores, equipos de producto o compañeros internos tienen necesidades y lenguajes distintos. Adaptar el discurso a cada audiencia permite que las ideas conecten mejor y tengan más recorrido.
Esto ha sido especialmente útil para impulsar iniciativas como la accesibilidad. Defenderla desde una perspectiva ética es necesario, pero vincularla también con su impacto en negocio facilita su adopción.
Conectar los puntos
Para evolucionar hacia perfiles senior o de management, no basta con dominar herramientas o metodologías. Es fundamental escuchar, sintetizar y conectar información entre equipos, proyectos y áreas de negocio.
En entornos complejos, el diseño ayuda a ordenar señales dispersas, identificar patrones y centrar el foco. Cuando los insights de investigación se comparten de forma estratégica, pueden influir en decisiones más allá del proyecto donde nacen.
Inteligencia Artificial con criterio
La inteligencia artificial es hoy uno de los grandes temas en diseño y negocio. Herramientas como Copilot o Chat GPT permiten ahorrar tiempo, explorar ideas y facilitar la creación tecnológica a perfiles no técnicos. Pero también plantean retos relacionados con la privacidad, la calidad y el propósito de uso.
«El riesgo no está en usar IA, sino en incorporarla sin criterio».
Por eso, antes de integrarse en procesos de diseño, conviene responder a tres preguntas: cuándo usarla, cómo aplicarla y para qué objetivo.
El diseño ha ganado peso estratégico porque ha demostrado que puede conectar necesidades humanas, objetivos de negocio y capacidades tecnológicas. En un contexto marcado por la aceleración y la inteligencia artificial, su valor está en aportar foco, sentido crítico e impacto real.
En definitiva, no se trata solo de diseñar más rápido, sino de diseñar mejor.
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