Investigar está bien. Pero si el proceso de investigación no se retroalimenta continuamente, no se obtiene el máximo provecho de los resultados.

Nuestra investigación es iterativa: analizamos la experiencia de uso una y otra vez y nos adaptamos a ella continuamente, para poder estar seguros de que con lo que interactúa el usuario es lo que mejor funciona. Algo que nos permite establecer planteamientos más prácticos, ofrecer soluciones altamente eficaces y optimizar los tiempos de desarrollo.

Y si no es así, volvemos a empezar.

yo te doy, tú me das, yo te doy, tú me vuelves a dar…