¿Obsesionados con medir la emoción?

Por un momento pensé que se trataba de un estado anímico particularmente sensible a todo lo que tenga que ver con el sentir. No obstante, sea producto de esta focalización personal o no, cierto es que merece al menos una breve reflexión el hecho de que en una misma semana un individuo pueda recibir diferentes noticias y posts vinculados a un mismo tema, a una misma preocupación: la necesidad de medir la emoción.

Sí, sí, no es paranoia, lo juro. Observad: domingo por la mañana, leo en El País: “Los cines captarán las reacciones del público”. Comenzó siendo una forma de combatir la piratería y acabó convirtiéndose en una poderosa herramienta de lo que denominan el  marketing pirata (un medio idóneo para medir las reacciones del público y sus emociones). Si lloras o te ries, si te diviertes o te aburres. De aquí salen conclusiones que los expertos en marketing utilizarán para mejorar la rentabilidad en sus próximas inversiones cinéfilas.

Otra. El mismo día, en el mismo periódico. La portada de El País Semanal dedicada a Antonio Damasio, el llamado “mago del cerebro”, científico preocupado en estudiar donde habitan las emociones y quién manda en los sentimientos. Damasio fue capaz de convertir el estudio de lo sentimientos en algo científico y, en especial como una forma de comprender mejor el comportamiento humano.

Damasio es responsable, entre otras cosas, de destruir clichés del tipo de …”hay que dejar las emociones a un lado para tomar decisiones”.  En los negocios también necesitas de las emociones para tomar decisiones, dice. Ergo, eso de las mentes frías que triunfan en los negocios, señores headhunters deberiais replantearoslo.

Y por último el libro que leo durante mis viajes por la línea 1 de metro “Social Media Metrics”, nada demasiado revelador por el momento, pero sí destacar que su autor dedica una gran parte del mismo a reflexionar sobre las diferentes herramientas que existen para satisfacer esta necesidad creciente de las empresas de medir la emoción. Para su autor, David Meerman Scott, la solución más óptima consiste en combinar los métodos de análisis más “duros” como estadísticas y clasificación de palabras utilizadas por los usuarios en positivas y negativas con intervenciones humanas que verifiquen y sobre todo ajusten los resultados obtenidos.

Evidentemente en Redbility estamos en sintonía con esta tendencia, desde el momento en que también apostamos por medir la emoción a través de métodos de investigación vinculados estrechamente al neuromarketing como el Eye Tracker Emocional. Porque en los negocios y en tu negocio en particular, el vínculo emocional con tu marca determinará en gran parte el éxito de tus resultados.

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