Olores de la infancia
El olfato es uno de los sentidos más potentes. Su rápida asociación emocional se está explotando, desde hace ya algunos años, en el mundo del branding. Nuestra memoria de olores es muy amplia y cada aroma está asociado emocionalmente a la primera vez que se percibió, por eso un determinado olor no va a gustar a todo el mundo.
Os invito a que penséis (y sintáis) algún olor de vuestra infancia, cuando teníais 8-10 años y lo reflejéis en este post. Pueden ser agradables o no.
Yo recuerdo claramente, y con cariño, el olor de las vacas de mi abuelo. Cuando estaba ordeñando por la noche y mi abuela nos mandaba a la cuadra para darle conversación y que no se durmiera. Recuerdo el olor y el calorcito de los animales…
12 respuestas a “Olores de la infancia”
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Kike Valdenebro on junio 2nd, 2009
El olor a lubricante de motor y a neumático quemado de los coches de carreras de mi padre y mis tíos. Y las natillas de mi abuela.
Jana Gonzalez on junio 2nd, 2009
Pues mi recuerdo más entrañable está ligado al olor a las castañas asadas que me hacía mi abuelo todos los inviernos. Me encantaba ver cómo las preparaba con sus manos fuertes, minuciosamente. Ahora cuando paseo por Madrid y me llega ese olor tan especial, mi abuelo regresa de golpe a mi lado.
Leti on junio 2nd, 2009
Aún recuerdo el olor de mi abuela los domingos, cuando se perfumaba con su mejor perfume y le acompañaba todos los domingos a misa, comíamos pizza y dabamos un paseo con el perrillo por el parque.
Desde entonces, a penas he vuelto a oler igual. En Cádiz conservo su estuchito de pinturas que conserva un leve aroma…
Antonio Gutierrez Hinojosa on junio 2nd, 2009
Yo recuerdo el olor a agua.
En mi pueblo hay una pequeña laguna (ahora protegida), a la que teníamos prohibido ir a bañarnos por peligrosa. Por supuesto, buscábamos la manera de que no nos pillaran. Nunca fuimos conscientes de lo peligroso que podía ser adentrarse en la laguna, sobre una balsa casera hecha de lona que, además, hacía aguas por todas partes. Y ocurrió lo que tiene que ocurrir, un día (sin esperarlo, como siempre ocurre) comenzó a hundirse sin que pudiéramos hacer nada. Pero salimos y me prometí aprender a nadar. Desde entonces el olor a fango y juncos, será para mi, para toda la pandilla, el olor a piratas y aventura.
Kike Valdenebro on junio 2nd, 2009
Jo, Antonio, leyéndote me viene Tom Sawyer a la cabeza… Siempre he querido ser Huckleberry Finn.
Joe Lozano on junio 2nd, 2009
pues yo recuerdo el olor a verano que es lo mismo que el olor a jazmin, el olor a calor, el olor a mar, el olor a sardinas del pueblo, el olor a sol yendo al faro,el olor a calle al atardecer, el olor a los recreativos Baby, el olor a arena fresquita de 21 de la noche, el olor a feliz. El olor a Gandía.
Mauricio Herrero on junio 3rd, 2009
A mi me encanta el olor a tormenta… a tierra mojada y a alivio de calor. Y bañarme en la piscina mientras llueve y todo el mundo se pone a cubierto.
yago on junio 3rd, 2009
yo recuerdo el olor a cerebros rebozados (eufemísticamente llamados sesitos) que me daban de pequeño……..
Susana on junio 3rd, 2009
Pues yo recuerdo el olor del metro y de los chicles bazoca que vendían en aquellas rudimentarias máquinas.
Cuando era pequeña, subir al metro era una aventura.
Cada vez que huelo algo parecido, me traslado a aquel metro de ventanas abiertas, andenes estrechos y estaciones olvidadas.
Angel on junio 13th, 2009
Me infiltro en redbility… todo comenzó haciendome fan en feisbuk con pelotas por doquier (Alex cuidado cuando trabajeis para un faquir) bueno que me disperso… hablando de olores, los urbanitas nacidos en montanya se nos rien los huesos cuando olemos a madera quemada y esperamos atónitos a que las brasas cocinen todo tipo de elixires culinarios… panceta y/o tocineta, chistorra, costillas, chorizos i calçots con babero. Mucha mierda artistas; Hasta Pronto!
Kike Valdenebro on junio 13th, 2009
Es verdad: el olor a madera quemada, y a resina de pino. Y a tomillo y romero. El olor de la montaña. Que tiempos…
Alberto Arcos on junio 16th, 2009
De cuando era pequeño me viene siempre el recuerdo del olor a pino y a jara de mi pueblo, donde jugabamos a hacer cabañas . . . a la goma milán y al pegamento ymedio con el que hacíamos los trabajos manuales . . . . . . . . . . y de mayorcito, siempre recordaré el olor del incendio que tuve en casa y el del linolio sobre el que he bailado y he sido feliz tantas veces . . . . . . . . .
Un gusto oler olores y que se queden dentro . . . .